
La cada vez más alta y descontrolada inflación hace temer que una próxima recesión será inevitable, ya que no existen precedentes históricos en los que la tasa de inflación se haya ubicado a niveles tan elevados como los actuales y que no hayan venido seguido por una recesión.
Cuando la inflación se descontrola hasta niveles como los actuales los bancos centrales reaccionan subiendo los tipos de interés para tratar de controlar esa inflación. Y la esta inevitable subida de los tipos de interés tiende a generar recesiones como la que se avecina, que según el Financial Times se estima que será antes de finalizar el año 2023.
Los datos más recientes muestran con claridad la mejora que se ha producido en el acceso de las empresas españolas al crédito bancario, y así lo reconocen las propias empresas: ha aumentado la disponibilidad de financiación y a un menor coste, ha disminuido la tasa de rechazo en la petición de crédito y ha aumentado la disposición de los bancos a dar crédito. Esta mejora viene confirmada por el hecho de que el crédito a nuevas operaciones está creciendo con fuerza, a la vez que el sobrecoste que pagan las empresas españolas frente a las europeas se ha reducido drásticamente. En paralelo, los diferenciales que aplican los bancos españoles sobre el euribor en los nuevos préstamos que conceden a las pymes han caído desde mediados de 2013. Si bien las pymes han mejorado el acceso al crédito, son las microempresas las que menos se han beneficiado de la mejora.
Disposición de los bancos a dar crédito Además de que ha mejorado la cantidad disponible de financiación bancaria, también las empresas perciben que los bancos han aumentado su disposición a dar crédito. En el caso de las pymes españolas, atrás quedan los años en los que predominaba el porcentaje de empresas que opinaba que la banca no estaba predispuesta a dar crédito, con una diferencia entre las que declaraban que aumentaba la disposición y las que opinaban que disminuía que llegó al -54%. Desde la segunda mitad de 2013 el porcentaje neto es positivo y superior al de la eurozona, alcanzándose la máxima diferencia del 42,7% en la última encuesta disponible. En las grandes empresas españolas la evolución es similar, pero con porcentajes netos superiores, siendo el más reciente del 71,9%. Entre las pymes, en todos los tamaños las empresas perciben la mayor disposición de los bancos a dar financiación, siendo las microempresas las que lo perciben con menor intensidad, ya que el porcentaje neto de respuestas actual es del 28,4%, frente al 49,9% de las pequeñas y el 71% de las medianas. En los tres grupos de empresas, los porcentajes superan a la media europea.
Nivel de utilización media de distintos instrumentos financieros en 2021
El estudio, único que incorpora a todos los sectores de actividad e incluye a los autónomos y al sector primario, concluye que en 2021 seis de cada 10 empresas (el 57,9%), más de dos millones de pymes, necesitaron financiación. Se trata del porcentaje más elevado de la serie histórica y supera en más de 23 puntos la cifra de 2019 (34,8%). Este aumento en la necesidad de financiación da idea del impacto que ha tenido la Covid en el tejido empresarial español.
En cuanto a los productos de financiación más contratados, pocos cambios. Los créditos comerciales o de los proveedores fueron el instrumento más utilizado, seguido del préstamo bancario y las líneas ICO. Desde Cesgar ven un cambio de paradigma y otorgan más protagonismo a la financiación no bancaria. Es más, las cifras parecen acerca a España a lo que ya ocurre desde hace años en países como el Reino Unido.
El estudio revela que el 85,1% de las pymes con necesidades de financiación la resolvió con financiación ajena y de ellas, el 66,4% recurrió a financiación bancaria. Así, se observa una disminución en el uso de financiación bancaria con respecto a 2019, puesto que decrece en 11 puntos porcentuales. Por el contrario, el recurso a la financiación ajena no bancaria sufre un importante aumento, situándose en el 27,2% en 2021 (frente al 5,5% en 2019). En línea con la pérdida de actividad de los últimos años, los fondos propios pierden peso como opción de financiación para las pymes, situándose en un 19%. Para el próximo informe, el relativo a este ejercicio, desde Cesgar se comprometieron a analizar cuáles son los instrumentos de financiación no bancaria más utilizados por las pymes, “ya que sospechamos que cada vez más capital privado, y no solo los fondos de capital riesgo, deciden invertir en pequeñas y medianas empresas”.